Mientras el monitor prepara la enseñanza, el niño dispone de su propio espacio, pensado para su teléfono: sencillo, luminoso y centrado en la Palabra. Allí encuentra sus lecciones, su Biblia y su itinerario, sin perderse en un panel de adultos.
Iniciar sesión
El niño abre la dirección del espacio del alumno de su iglesia e introduce el código de acceso que usted le entregó. La aplicación lo reconoce después: ya no tiene que volver a escribir su código en cada visita.
Consejo: imprima los códigos de acceso de toda la clase de una vez y entregue a cada niño el suyo. Un código perdido se regenera con un clic desde el seguimiento de los alumnos.
Leer una lección
Una lección se abre como una hermosa página: título, objetivo, versículos, luego los bloques preparados por el monitor (texto, imágenes, vídeos, audio, documentos). Una barra de progreso en la parte superior muestra dónde va el niño.
- Lectura en voz alta: en los bloques de texto, un botón lee el pasaje en voz alta - valiosísimo para los más pequeños o para quienes aún leen con dificultad.
- Reanudar la lectura: si el niño deja una lección a medias, una pastilla Reanudar la lectura lo espera a su regreso y lo lleva de vuelta a donde se había detenido.
El modo curso
Para una lección rica, el niño puede pasar al Modo curso: en lugar de un largo desplazamiento, descubre una sección a la vez, a pantalla completa, y avanza con Siguiente. Menos imponente que un gran muro de texto, más cercano a una historia que se desarrolla paso a paso.
- En la parte superior de las secciones, toca Modo curso.
- Lee la sección mostrada, luego toca Siguiente (o Anterior para volver).
- Una barra indica su progreso (por ejemplo 3 / 8).
- En la última sección, Terminado lo devuelve a la lección completa.
La Biblia, en el idioma de la iglesia
La pestaña Biblia abre la Palabra siempre en el idioma de su iglesia - nunca en otro. El niño busca un libro, elige un capítulo y lee los versículos. Es la misma Biblia que la citada en las lecciones, para que conserve sus referencias.
El itinerario
El itinerario transforma las lecciones y los cuestionarios en un camino balizado: cada etapa se desbloquea cuando se supera la anterior, e insignias recompensan los progresos. El niño ve de un vistazo lo que ha logrado y lo que le espera.
Los cuestionarios
Al final de una lección, un cuestionario puede invitar al niño a repasar lo que ha retenido: preguntas ilustradas, respuesta inmediata, puntos en juego. El juego al servicio de la memoria de la Palabra.
Nota: un corte de red durante un cuestionario no pierde nada: la respuesta se guarda, el tiempo se pausa y, si la pantalla se cierra, el alumno continúa exactamente donde lo dejó (dentro de las 6 horas).
Sus notas y la clasificación
- Mis notas: el niño guarda sus propias notas de lectura, como un pequeño cuaderno espiritual.
- Clasificación: los puntos y la racha de asistencia motivan con benevolencia, sin desanimar nunca - lo importante sigue siendo la fidelidad, no la competición.
Nota: aquí también la red puede faltar sin daño: una nota escrita sin conexión se guarda en el aparato y se envía sola en cuanto vuelve la red.
Un espacio a su imagen
El niño puede elegir el idioma de su aplicación y alternar entre tema claro y oscuro. El trato y el tono se mantienen adaptados a su edad, para que la Palabra le hable con sencillez.
Nota: el espacio del alumno funciona también fuera de la preparación: en cuanto se publica una lección, el niño la ve aparecer. Nada obligatorio que instalar, pero la aplicación puede añadirse a la pantalla de inicio del teléfono para un acceso directo.
Cuando la red se cae
Una sala de niños suele estar en el sótano. El espacio del alumno sigue funcionando sin conexión:
- la lección ya abierta sigue siendo legible, y el tiempo de lectura se sigue contando;
- un cuestionario ya empezado no pierde ninguna respuesta, y su cronómetro se congela durante el corte: el alumno no pierde tiempo por culpa de la red;
- una nota escrita sin conexión se guarda al volver la conexión.
Todo lo hecho durante el corte se envía al volver la red, automáticamente. Un contador anuncia lo que queda por enviar, para que nadie tenga que adivinarlo.
Nota: el alumno debe haber abierto su espacio al menos una vez con red en ese aparato. Sin esa primera visita, no hay nada guardado en memoria.